

La mosca del olivo es el nombre común con que se conoce a la Bactrocera Oleae. Es un díptero cuyas larvas se alimentan de la pulpa de las aceitunas, que es el fruto del olivo. Es una de las plagas más perjudiciales que tienen los olivares.
Los huevos tienen forma cilíndrica y alargada. Son depositados por la mosca debajo de la piel de la aceituna. Al colocarlos allí, la Mosca del olivo hace una pequeña perforación en la piel del fruto. Se la conoce como picada de la mosca. Es visible a simple vista porque se forma una mancha marrón en ese punto.
La larva es blanquecina, casi transparente, con una cabeza pequeña y un abdomen abultado. Cuando está desarrollada tiene un tamaño de entre 7 y 8 mm. Al final de su etapa de larva, se convierte en pupa. Desde que el huevo es puesto, hasta el final del período larvario pueden pasar entre 17 y 28 días.
La pupa es de color marrón rojizo, parecida a un pequeño barril. Al convertirse en pupa, dentro del fruto rompe la epidermis de éste y cae al piso, donde se entierra.
Allí comenzará el ciclo nuevamente, convirtiéndose en adultos. Mientras haya aceitunas comenzará otro ciclo. Cuando llega el invierno se entierran e hibernan hasta el próximo verano.
Generalmente, por año la Mosca del olivo tiene tres generaciones de crías, antes de hibernar. La última de las generaciones es la más dañina para los frutos.
Como pasa con la mayoría de las plagas, los métodos de control son variados, pero algunos más efectivos que otros.
A lo largo de los años, los métodos de control de esta plaga han ido variando debido a nuevas leyes de protección del medio ambiente y del ecosistema. En un primer momento el método de control más eficaz era el control aéreo. Este método ha ido despareciendo con el tiempo debido a la incompatibilidad con la protección del medio ambiente y los ecosistemas, ya que los insecticidas utilizados, no son inocuos contra el resto de entomofauna aunque estudios de impacto demuestran que no dejan residuos. Actualmente se han desarrollado estrategias y métodos de control más respetuosos con el medio ambiente y el ecosistema. Estos tratamientos deben ponerse en marcha antes de que se realice la puesta de huevos sobre el fruto ya que la mayoría de las aplicaciones de estos productos solo son efectivas contra los adultos, debido a la forma de actuar de los insecticidas.
La aplicación de productos fitosanitarios está justificada cuando la plaga supere el umbral del 1% de aceituna picada por mosca.
Trampeo masivo: El trampeo masivo se aplica tras la detección de la plaga. Este método tiene un efecto continuo y no se ve afectado por lluvias u otras formas de lavado. En este tipo de control se necesita un atrayente, normalmente proteína hidrolizada, feromonas o carbonato amónico y un insecticida. Para conseguir que la captura sea efectiva, las trampas deben colocarse entre los meses de mayo y junio y no retirarlas hasta mínimo pasada la recolección. Si se puede dejar hasta la colocación de la trampa de la siguiente campaña, mucho mejor.