

La enfermedad de repilo, también conocida como «repilo del olivo» o «cicloconio», es una enfermedad fúngica que afecta a los olivos. Es causada por el hongo Cycloconium oleaginum. Esta enfermedad es más común en condiciones de alta humedad y temperaturas moderadas, lo que la hace particularmente problemática durante los períodos de otoño y primavera, cuando las condiciones son favorables para su desarrollo.
La humedad es un factor importante en el ciclo de vida del hongo causante del repilo, ya que las esporas del hongo necesitan agua para germinar y propagarse. Las lluvias de otoño pueden aumentar la humedad en el olivar, proporcionando el ambiente ideal para que el hongo se desarrolle. Además, si se suman temperaturas más cálidas, se acelerará el proceso de infección y propagación de la enfermedad.
Para prevenir y controlar la enfermedad de repilo en un olivar, es importante llevar a cabo prácticas de manejo adecuadas. Esto puede incluir la poda de ramas infectadas, la eliminación de hojas caídas en el suelo, la aplicación de fungicidas en momentos estratégicos y el fomento de la circulación de aire en el olivar para reducir la humedad. La gestión adecuada de la humedad y la temperatura, junto con otras prácticas agrícolas, son esenciales para prevenir la propagación del repilo y proteger la salud de los olivos.
Por tanto, la aplicación de fungicidas en momentos clave son esenciales para prevenir la propagación del repilo y proteger la salud de los olivos, creando una barrera protectora sobre los olivares. Esta película a parte de evitar que los hongos y las bacterias se establezcan y se desarrollen, también nutre.